Diario de mi

Este que veis aquí soy yo.

Estoy hablando metafóricamente, puesto que no me veis. Pero, imaginad que sí me veis. Pues eso que os imagináis soy, yo. ¿Por qué? Pues porque me imagines con cuatro ojos, dos antenas, sin boca, de 4,30m de altura o sin brazos, soy yo porque imaginas que así soy yo. Y ese es el poder de tu imaginación, la cual ha sido sublevada sutilmente por la mía mediante una imperante oración que tantas veces ha sido repetida a lo largo de la historia. Y eso es lo que pasa cada vez que alguien dice eso, que establece que eso que percibes es él, lo hace, porque aunque lo ves y sabes que es él, en realidad sólo sabes que es lo que percibes, pero puede ser otra jugada para confundir a tu percepción, ideada por un ingenio que deseaba conseguirlo.

Perdona la parrafada, pero necesitaba decirla en algún sitio.

Lo que venía a decir es que lo que ves, necesita una relación de información conjunta aclarada. Necesita el qué. Y si no lo sabes, lo asociarás con algo que se acerque lo máximo posible. Si ves una película sin saber qué película es, esta te resultará familiar a una, o a otra… no pararás de buscarle parecidos, porque necesitas establecer, descubrir, la información adyacente, conjunta y relativa a la misma película.

Pero cuando ni siquiera sabes que es una película, cuando sencillamente desconoces cualquier dato de lo que estás viendo, asumirás por tanto que eso es puede o no puede existir, puesto que es lo más básico y lo más primordial en cuanto a el conocimiento relativo a un objeto. Y esto lo haces buscando familiaridades de lo que percibes con la propia realidad.

Si ves que una película snuff, puedes creer o no su contenido según tu cultura, determinada por tu crianza, determinada a su vez por tu posición geográfica y tu ambiente más cercano. Seguramente un europeo que vea esto sin saber si es o no real, creerá esto mentira, pero un vietnamita (de los de la guerra), si podrá establecer su veracidad, puesto que sus resultados de familiaridad son más acertados que los del europeo que nunca vio una sola muerte.

Lo mismo pasa con una película de magia, el europeo sabe que eso no puede pasar, pero el vietnamita no podría determinar su veracidad.

Por tanto, nuestra vista está directamente relacionada con nuestro intelecto, y en conjunto, realizan la interpretación total de la realidad percibida por nosotros como organismo.

Lo que quiero decir tras explayarme tanto en este hondo asunto, es que un director puede hacer una cinta que entretenga a un público, fascine a otro… etc. Pero puesto que su público sabe que es una cinta, una película de ficción, este sólo se sorprenderá dentro de unos límites. Y es en eso en lo que falla el cine de terror actual.

Enriqueta Martí: La Vampira de Barcelona

El digno juez del distrito del Hospital, don Ramón Mazaira, con el secretario judicial señor Aracil, y asistiendo el abogado fiscal Rafael Emo y el abogado fiscal sustituto señor Salvadores, continúa con gran actividad y loable celo las diligencias para el completo esclarecimiento de todo cuanto se relaciona con el asunto de la secuestradora Enriqueta Martí que continúa siendo la preocupación del día en los círculos, en las calles y en las casas particulares.

Así decía la edición del 1 de marzo de 1912 de La Vanguardia, en relación al caso que conmocionó a la ciudad condal de principios de siglo: La Vampira de Barcelona.

English: Photo of Enriqueta Marti (Sant Feliu ...

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